Para elegirlos nos hemos fijado sobre todo en quién habla. Tenía que ser alguien que lo hubiera vivido o que lo hubiera estudiado a fondo, y el libro había que poder encontrarlo en castellano o en alguna edición que no costara conseguir. Lo que promete curas se quedó fuera sin discusión.
Testimonios en primera persona
Pocos géneros han hecho tanto para que hablar de salud mental deje de sonar raro. Quien escribe cuenta cómo se vive un trastorno por dentro, con las rachas buenas y las malas, y con la rutina, a menudo aburrida, que hay entre unas y otras.
| Título | Autoría | Año | De qué trata |
|---|---|---|---|
| Una mente inquieta (An Unquiet Mind) | Kay Redfield Jamison | 1995 | Una psicóloga clínica, especialista en trastorno bipolar, cuenta el suyo |
| El demonio de la depresión (The Noonday Demon) | Andrew Solomon | 2001 | Depresión propia y ajena, historia y tratamientos; ganó el National Book Award de no ficción |
| Nada se opone a la noche | Delphine de Vigan | 2011 | La autora reconstruye la vida de su madre, que tenía trastorno bipolar |
| Lo que no tiene nombre | Piedad Bonnett | 2013 | El duelo por el hijo que murió por suicidio tras años de enfermedad |
| Estigma. Historias de vida contra el estigma en salud mental | Obra colectiva | 2018 | Más de 80 casos de discriminación contados por quienes la sufrieron |
| Duermo mucho | La propia protagonista | 2018 | Lo que vio y dibujó durante semanas ingresada en una planta de psiquiatría |
| El poder del body positive | Megan Jayne Crabbe | 2017 (en castellano, 2019) | De la anorexia en la adolescencia a la aceptación del propio cuerpo |
Si hay que empezar por uno, que sea Una mente inquieta. Su autora conoce el trastorno como paciente y como investigadora, y no esconde ninguna de las dos cosas. Lo que no tiene nombre es más breve y bastante más duro. Mejor dejarlo para una temporada tranquila.
Tres novelas
Las tres son anteriores a los testimonios de arriba, y se nota. Unas han envejecido mejor que otras, pero todas valen como documento de cómo se veía la locura en su época.
La campana de cristal, de Sylvia Plath (1963)
Una joven brillante se hunde en la depresión durante un verano en Nueva York. La narradora es lúcida hasta cuando ya no puede más, y esa lucidez es lo que más incomoda al leerla.
Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey (1962)
Habla menos de la enfermedad que de la institución psiquiátrica y de quién manda dentro de ella. La película de 1975 la hizo todavía más famosa.
Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena (1979)
Una mujer ingresa en un psiquiátrico para investigar un crimen, o eso dice ella. Oriol Paulo la llevó al cine en 2022. Se lee con gusto, aunque algunas descripciones de los internos hoy chirrían.
Para leer con niños
Con los más pequeños se habla de emociones, y los diagnósticos pueden esperar. El monstruo de colores, de Anna Llenas (2012), se ha convertido en un clásico de las aulas de infantil porque le pone un color a cada emoción y ayuda a separarlas cuando se mezclan. Con él, un niño aprende a decir «estoy triste» sin sentir que se ha portado mal.
Con adolescentes suele funcionar mejor el cómic, del que hablamos en la página sobre novela gráfica.
La biblioterapia, desde 1916
La palabra biblioterapia la usó por primera vez el pastor y ensayista estadounidense Samuel McChord Crothers en agosto de 1916, en un artículo de The Atlantic Monthly titulado «A Literary Clinic». En los años veinte y treinta ya se practicaba en las bibliotecas de hospital de Estados Unidos y el Reino Unido.
Hoy el ejemplo más conocido es Reading Well, en Inglaterra, que organizan The Reading Agency y la red de bibliotecas públicas. Al libro se llega por dos caminos. Puede recomendarlo un médico a partir de una lista, o la persona va a la biblioteca y lo saca por su cuenta. Las listas las preparan profesionales de la salud con personas que han vivido esos problemas y con sus familias. Según la propia organización, se han prestado más de 4,3 millones de ejemplares, y el 92 % de los lectores encuestados dijo que el libro le había ayudado, aunque ninguna de esas listas pretende sustituir un tratamiento.
Antes de recomendar un libro
Sobre todo si el libro va a acabar en manos de alguien que lo está pasando mal, lo primero que miramos es la fecha. Los criterios diagnósticos cambian. El DSM-5 es de 2013, la CIE-11 está en vigor desde el 1 de enero de 2022, y un ensayo de los noventa puede usar términos que ya nadie emplea.
Luego, quién escribe. Si es un ensayo, conviene mirar de dónde saca lo que afirma. Los mejores libros de esta lista juntan la experiencia y el método o, al menos, dejan claro cuál de las dos cosas ofrecen.
Y alguna manía más.
- Desconfía de cualquier título que asegure curar la ansiedad en veintiún días.
- Los libros responsables hablan del suicidio sin describir métodos.
- Un relato de duelo puede ser un consuelo o un golpe según cuándo llegue, así que también cuenta el momento de quien lo va a leer.