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Fragile Movement

Cuando la salud mental se cuenta en viñetas

Le dijeron que serían tres días en la unidad de psiquiatría. Se quedó más de un mes. Durante el ingreso se agarró a un lápiz y a un cuaderno de dibujo, y con eso acabó haciendo Duermo mucho, un libro de 88 páginas con más de treinta ilustraciones a color que se publicó en 2018, en castellano y en catalán.

Página de un álbum del siglo XIX con un prefacio manuscrito y dos viñetas a pluma: un alumno en el último banco de la clase y un padre que zarandea a su hijo
Rodolphe Töpffer, «Histoire d'Albert», década de 1840

A los lectores de cómic esto no les pilla por sorpresa. Hace tiempo que saben que hay experiencias que se dibujan mejor de lo que se escriben.

A qué llamamos medicina gráfica

El término graphic medicine lo acuñó el médico y dibujante británico Ian Williams en 2007, mientras preparaba su trabajo de fin de máster. Con ese nombre abrió una web, GraphicMedicine.org, para ir reuniendo cómics sobre la enfermedad y los cuidados, y sobre lo que supone ser paciente. La cosa prendió rápido. En 2010 Londres ya acogía el primer congreso internacional sobre el tema, y en 2015 la editorial de la Universidad Estatal de Pensilvania publicaba Graphic Medicine Manifesto, un libro colectivo que al año siguiente fue candidato al premio Eisner.

En castellano ya se dice medicina gráfica, y hay facultades de Medicina y Enfermería que llevan cómics a clase. Un buen cómic sobre una enfermedad enseña lo que un manual deja fuera, como el miedo de quien espera los resultados de una prueba.

Las herramientas del cómic

Cualquier formato puede contar bien una enfermedad. Con la salud mental, el cómic juega con ventaja.

  • Puede dibujar lo que no se ve. Una depresión no tiene aspecto de nada, y en viñetas se convierte en una sombra que sigue al personaje o en una habitación que encoge un poco en cada página.
  • El hueco entre viñetas marca el ritmo, y una sola escena puede ocupar varias páginas, igual que en un hospital un día se hace eterno.
  • Quien se dibuja a sí mismo, a veces con cuatro rasgos, puede contar cosas que escritas en primera persona resultarían insoportables.
  • Se lee deprisa, y aun así se relee. Un adolescente que no abriría un ensayo sobre ansiedad se lee cien páginas de cómic y a menudo vuelve a ellas más de una vez.
Página de cuaderno con figuras humanas esbozadas a lápiz con muy pocos trazos
Maurice Prendergast, cuaderno de bocetos, 1898

Obras de referencia

Cuando se habla de medicina gráfica, estos títulos salen casi siempre. Varios hablan de la enfermedad y los cuidados en general más que de la salud mental en sentido estricto, pero todos son autobiográficos o parten de algo que sus autores vivieron de cerca.

Novelas gráficas de referencia sobre enfermedad y salud mental
Título Autor Año Tema
Epiléptico (L'Ascension du Haut Mal) David B. 1996–2003 La epilepsia grave de su hermano y la búsqueda familiar de remedios alternativos
Arrugas Paco Roca 2007 El alzhéimer en una residencia de ancianos; Premio Nacional del Cómic 2008
María y yo Miguel Gallardo 2007 Unas vacaciones en Gran Canaria con su hija, que tiene autismo
Stitches David Small 2009 Una infancia de silencios familiares y una operación de garganta que le dejó sin voz
Marbles Ellen Forney 2012 El diagnóstico de trastorno bipolar y el miedo a perder la creatividad con la medicación
Hyperbole and a Half Allie Brosh 2013 Humor y depresión en dibujos deliberadamente torpes
Duermo mucho Su autora y protagonista 2018 Compañeros de planta, médicos y rutinas de un hospital barcelonés, dibujados desde dentro

Arrugas es probablemente la más leída en España, aunque salió primero en Francia, en abril de 2007, y aquí no llegó hasta noviembre, con Astiberri. Ignacio Ferreras la convirtió en 2011 en una película de animación, premiada en los Goya de 2012. María y yo también pasó al cine, en un documental de 2010.

Si quieres dibujar tu experiencia

No hace falta saber dibujar bien. La editorial de Duermo mucho hablaba de «trazos simples» con una gran fuerza visual, y esa fuerza tiene poco que ver con la técnica.

  1. Lleva un cuaderno pequeño y pon la fecha en cada página, porque cuando más adelante quieras reordenarlo todo agradecerás tenerlas.
  2. Dibuja primero lo que tienes delante, la cama o la bandeja de la comida. Las emociones ya vendrán, casi solas.
  3. Cambia los rasgos de los demás, porque ni los otros pacientes ni tu familia han decidido salir en tu libro, y los profesionales tampoco. Con un peinado distinto y un nombre inventado puede bastar, aunque en otros casos habrá que tocar también la edad o el oficio.
  4. Guarda también lo que te hizo reír. En muchos de los buenos relatos de ingresos psiquiátricos hay humor, y más de una escena absurda con los compañeros de planta.
  5. Cuando tengas unas veinte páginas, enséñalas a alguien de confianza antes que a una editorial.

El paso siguiente, el de enviar el proyecto, lo contamos en contar tu propia historia.

Procedencia de las imágenes. Rodolphe Töpffer, «Histoire d'Albert», década de 1840, ejemplar de la Biblioteca Nacional de Francia (recorte): dominio público; Maurice Prendergast, cuaderno de bocetos italiano, 1898, Cleveland Museum of Art: CC0.